Raza de Campeones

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno sólo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.  1 Corintios 9. 24 -27

WOW es una luz, es el hombre más rápido del planeta, nunca he visto algo semejante, realmente es superman … son las exclamaciones atónitas de un púbico que se rinde a una generación de campeones, a una raza sin precedentes que bate records, que para la mayoría de los mortales era impensado que esto aconteciese.

Es digno de análisis ver … La preparación de un campeón de elite.

Por ejemplo, la mayoría de los corredores kenianos con más éxito proceden de la región del Valle del Rift, en concreto de una tribu llamada Kalenjin, a la que pertenecen menos de tres millones de personas. Se trata, de la mayor concentración geográfica de logros deportivos en la Historia del deporte. Esta situación es la que ha llevado a algunos científicos a tratar de averiguar en qué consiste la ‘magia de Kenia’. Un equipo dirigido por el fisiólogo sueco Bengt Saltin, quien comparó en la década de los 90 a los corredores kenianos con los escandinavos.

Una de las cosas que llamó la atención al grupo de científicos fue la mayor capacidad de resistencia de los corredores africanos. Esto se debe a que gastan menos oxígeno y con la misma cantidad los kenianos pueden correr un 10% más distancia que los corredores europeos porque lo consumen más lentamente.

Otra de las causas que el equipo de Saltin encontró para explicar la superioridad de estos corredores reside en las piernas, pues las de los kenianos son más delgadas que las de los europeos, lo que implica un menor consumo de oxígeno, explican los investigadores.

La razón por la cual han elegido a corredores de Etiopía y de Kenia es que son ellos los que poseen 37 de los 40 tiempos más rápidos en los 10.000 metros, además de récords en otras pruebas. Aparte del entrenamiento, está demostrado que los factores sociales y geográficos, como el hecho de tener que correr largas distancias para acudir al colegio en zonas de elevada altitud, contribuyen al éxito de estos atletas.

También podemos decir que es digno de análisis ver ¿por qué fracasa la juventud en nuestras iglesias? ¿será que los preparamos mal? o quizás deberíamos ser honestos y confesar que no somos tan buenos entrenadores para llevar esta generación a ser campeones fe.

Hay una característica que observamos durante este tiempo, y es que la iglesia va en una velocidad sin precedentes, en un mundo de records con respecto al consumo materialista, al pensamiento liberal y a la aceptación de nuevos estilos de vida. La iglesia ha perdido la autoridad porque ha confundido velocidad con dirección. No es tan importante la velocidad con que avanzamos, pero es crucial identificar la dirección a la cual vamos.

Ver en nuestras redes sociales la oferta de actividades evangélicas es apabullante, los anuncios interminables con buenas propuestas para nuestros jóvenes, y ni hablar de las agendas cargadas de eventos para pastores y lideres que corren de un lado para el otro en busca de “la gran estrategia”, gastando sus energías y frescura como entrenadores, mientras tanto los corredores jóvenes esperan sentados y sin dirección, quizás llegando a la conclusión que ser un “Campeón de Fe” es una utopía o alguna cosa extraña para gente muy ocupada, con cierto prestigio eclesiástico, distantes y sin tiempo para los demás.

La preparación de una campeón de elite requiere de algunas características en el liderazgo juvenil:

  1. Un entrenador con El pensamiento correcto Vs 24 …para alcanzar el objetivo sin prejuicios.

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno sólo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.

Este párrafo es transicional; sirve de conclusión a la larga digresión del capítulo 9, y al mismo tiempo de preparación para regresar al argumento contra la asistencia a banquetes cúlticos (10:1–22). El apóstol en la defensa de su ministerio, se presenta como siervo para ganar al mayor número posible de personas de diferentes estratos sociales, con diferentes estructuras de pensamiento. El sabia que debía esforzarse y enfocarse como mayordomo del evangelio de Cristo (1 Corintios 9.19), es por eso que introduce esta pregunta, ¿no sabéis…? Lo cual da por sentado que los hermanos de corintios sabían de lo que el apóstol estaba hablando, conocían bien los juegos y estaban bien familiarizados.

El que corre…este era uno de los principales ejercicios de los juegos. Se consideraba la velocidad y la rapidez como una virtud extraordinaria, esto implicaba muchas veces grandes dolores para superarse, para vencer las marcas. Homer dice: la rapidez era una de las dotaciones más excelente con la cual una hombre podía ser bendecido. Nadie tiene mayor honor que este, el de manos fuertes y pies rápidos, en los cuales hay ganancia.

Esto era inminente para la guerra, 2 Samuel 1.23 “Saúl y Jonathan, amados y queridos en su vida, en su muerte tampoco fueron apartados más ligeros que águilas, más fuertes que leones”. Para estas razas, la preparación y la disciplina contribuían para afianzar la victoria durante la guerra.

En el estadio…Un distancia determinada y estándar de 185 metros para muchos corredores, pero uno solo se llevaba el premio. Pablo no aspiraba a las cosas corruptibles de este mundo, porque tenía los ojos puestos en una corona imperecedera (v. 2 Ti. 4:8). A eso estaban encaminados los ejercicios con los que compara tres de las pruebas atléticas que se llevaban a cabo en los juegos llamados «ístmicos» los que se celebraban cada dos años cerca de Corinto y tenían casi tanta importancia como los olímpicos.

Uno de los juegos mencionado (v. 24) es el de las carreras. La vida cristiana es comparada a una carrera (He. 12:1, 2) y a una lucha (2 Ti. 4:8). Pero hay dos diferencias muy notables en cuanto al premio que los corredores y luchadores griegos recibían y el que reciben los creyentes que se ejercitan en la piedad (v. 1 Ti. 4:8).

  1. Un entrenador con Los Principios Correctos Vs 25 …para entrenar diligentemente sin pausas.

Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

En los juegos de Grecia, uno solo se llevaba el premio; pero en la carrera espiritual, todos los que corren bien, pueden obtenerlo.

Se domina: “Agoniza” Los atletas griegos se sometían a la más severa disciplina, con un tiempo de duración de 10 meses, bajo la supervisión de 10 jueces adiestrados. Se exigía la abstinencia del vino, una dieta rígida y hábitos muy estrictos a fin de estar en condiciones de competir con éxito, pero lo que recibían (v. 25) era una corona corruptible. I Timoteo 6.12, 2 Timoteo 4.7. Todo implicaba que habían hecho grandes esfuerzos para tener un cuerpo vigoroso, activo y suave, para pertenecer a un grupo de elite, a una raza de personas diferentes.

Epictetus, un clásico de la época, hablaba así de estas preparaciones: ¿Usted desea ganar el premio en los juegos olímpicos? Considere bien la preparación requerida y lo que implica que usted observe bien el régimen que debe hacer: Comida desagradable, abstinencia de las cosas delicadas; lo debe hacer en los momentos marcados, sea con frío o calor, usted debe estar controlado.

En los juegos ístmicos, ni siquiera era una corona de laurel, sino de ramas de pino, manzana o perejil que muy pronto se marchitaría. Si bien tenia un valor cívico, la belleza del premio se desvanecería rápidamente. En cambio, la corona del cristiano es una corona incorruptible y eterna(v. 1 P. 1:4).

  1. Un entrenador con La Postura Correcta Vs 26-27 …para alcanzar la meta sin peso extra.

26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado

De esta manera corro, como una raza diferente, la de los creyentes, que se abstiene de toda especie de mal, no a la ventura, es decir no obscuramente, sin metas en la vida, el apóstol corría con metas legibles, con un objetivo alcanzable.

Otro de los juegos era el boxeo (v. 26), en el que los golpes dados al aire sólo ofrecen ventaja al adversario. Pablo no derrochaba sus energías espirituales en sacudir al aire, como muchos creyentes carnales que desperdician el tiempo y las energías en niñerías y frivolidades (aun no siendo pecaminosas). Él atacaba bien al enemigo, pues conocía bien sus artes (2 Co. 2:11).

En el versículo 27, si se lee, con unos pocos MSS, hupöpiazo (con la primera o breve), significa «derribar a tierra», con lo que tendríamos un tercer juego: la lucha atlética, y así el verbo agonízomai del versículo 25 tendría aquí su sentido específico de «lucha». Pero la mayoría inmensa (casi unanimidad) de los MSS leen en el versículo 27 hupöpiazo (con o larga) que significa «golpear debajo del ojo» la idea de una hematoma oscura producida por el mismo golpe que hace difícil la visibilidad del boxeador. Sigue, pues, con la imagen del boxeo, pero ahora el adversario es su propio cuerpo. Es un símil y no se puede tomar a la letra. Pablo no quiere decir que golpease físicamente su cuerpo, sino que lo sometía a severo control de los instintos y, sobre todo, de los sentidos (comp. con Job 31:1). La expresión «lo conduzco a esclavitud» (lit.) da idea del rigor con que el apóstol sometía su cuerpo por la gracia de Dios y el poder del Espíritu, que en él no caían en vano (15:10). Controlar los deseos carnales y a la presión de la mundanalidad lo hacia un campeón de la fe, un hombre de una raza diferente… “Los creyentes, los seguidores de cristo.”

Finalmente (v. 27b) expone el peligro al que conduce la negligencia en dominar las inclinaciones de la carne: «no sea que habiendo proclamado a otros, yo mismo venga a ser descalificado». Al continuar con el símil de los juegos ístmicos, se presenta a sí mismo como «proclamador de los juegos». El verbo que usa para esto (gr. kerúxas) es el mismo que se usa en el Nuevo Testamento para la predicación del Evangelio, pues es una grandiosa proclamación, a los cuatro vientos, de la Buena Noticia, y ésa es la labor a que había sido llamado (1:17) por encima de cualquier otra. Al tomar también él (v. 23b) parte en el «juego», triste cosa sería que, después de proclamar vencedores a otros, él mismo fuese descalificado de la competición.

Por cierto, esta última frase ha sido usada como si significase la condenación eterna. Esta interpretación se debe, en gran parte, a la traducción de la Vulgata, que vertió por réprobus, réprobo, condenado al Infierno, el adókimos del original, que significa «alguien que no ha pasado la prueba». La Versión Autorizada Inglesa (también la RV) cometió el mismo error al traducirlo por castaway, por lo que los sucesores de M. Henry lo interpretaron de predicadores inconversos, pero, ¿cómo podía entonces Pablo aplicárselo a sí mismo, cuando se sabía salvo? No se trata de salvación o condenación eternas, sino de la pérdida del premio, de la recompensa prometida al que corre bien, etc. Incluso los modernos exegetas católicos hablan aquí con mucha cautela. Dice J. Leal: «Descalificado: es término tomado del deporte. El que vence es calificado; el que no vence es descalificado».

Señores que tremenda responsabilidad es defender el evangelio en nuestros ministerios, porque si lo hacemos bíblicamente con la dirección de Dios, seguramente veremos una nueva generación, una nueva raza de campeones dispuesta a todo por la causa de Cristo. Para eso señores entrenadores, pastores y líderes es necesario tener:

  • Un pensamiento correcto frente a las asechanzas del enemigo,
  • Los principios bíblicos, que nos harán filtrar mucha filosofía tóxica que nuestras iglesias consumen.
  • Una postura visible, que se imponga en una cultura liberal y profundamente perdida.

 

Fuentes:

Runners.es

Blogs MH

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