Todo se dimensiona

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. 2 Corintios 5.17

Hace algunos años atrás tuve que regresar a mi país por el fallecimiento de mi padre, y estando allí me di cuenta que todo en mi vida había tomando otra dimensión.

El 2008 estábamos sirviendo con mi familia en Portugal, de repente recibimos aquella noticia que nunca quieres escuchar…tu padre tuvo un infarto…a las pocas horas don Osmar Martínez a los 72 años partía a la presencia del Señor.

Nuestra misión internacional hizo lo imposible para que pudiera llegar a tiempo a su sepelio, pero las combinaciones de los vuelos y la situación precipitada no lo permitieron. Arribé en un vuelo muy tarde en la noche a Buenos Aires, luego viajamos por carretera nacional por cuatro horas hasta llegar a la casa de mis padres. Mi hermano Marcelo me estaba esperando mientras mi madre dormía.

Me quedé en la habitación junto a mi hermano, en las mismas camas donde habíamos convivido desde nuestra adolescencia hasta que nos casamos y salimos de casa. Aquella madrugada nos quedamos charlando de la buenas cosas de mi padre, de nuestra niñez, de nuestras andanzas y de cómo el evangelio había llegado a nuestra familia, sin dudas lloramos mucho, nos reímos hasta quedarnos dormidos en aquellas camitas que contemplaron nuestra infancia.

Mi madre entró en nuestro cuarto y como si el tiempo se hubiese detenido, despertó a sus niños con muchas lagrimas, sollozos y gran congoja. Nos abrazamos fortaleciendo nuestras almas, tomando aire en aquel silencio que se hace largo porque no hay palabras, porque no se puede explicar la inexistencia de un ser querido, mas “bendito Dios y padre de nuestro Señor Jesucristo que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo». Efesios 1:3

Nos levantamos de nuestro sueño, y mamá se tomó todo el tiempo para contarme como fueron las ultimas horas de papá en la tierra. Recordamos a papá tomando unos mates como buenos argentinos con galletas y lágrimas de esperanza, sabiendo que este dolor momentáneo sería por poco tiempo hasta volver a verle en el cielo con Cristo.

Al otro día muy temprano de mañana, emprendí un recorrido hasta el barrio donde habíamos nacido, luego de caminar por varios minutos llegué a nuestra primera casa. Realmente necesitaba encontrarme con aquellas cosas que hacen sentido a mi vida, el lugar donde se sembró el evangelio, los vecinos que lo llevaron adelante, los lugares y los rincones más insólitos donde se forjó mi niñez…de repente al pasar por la casa vieja tuve la sensación que todo se había encogido, que las rejas de mi vecinos, las puertas de mi casa, la acera donde jugábamos, las esquinas donde planeábamos las grandes estrategias de guerras entre indios y vaqueros…todo pero absolutamente todo se había achicado.

Aquella sensación que desde niño jugueteaba en nuestras mentes, como la de un “don quijote de la mancha a la conquista de los grandes molinos”, se había esfumado, mi vida había cobrado otra dimensión, allí entendí que el evangelio que llegó a mi hogar a través de vecinos piadosos nos había proyectado a lo inconmensurable, a una nueva vida en Cristo.

Si alguno está en Cristo, lo viejo se achica y lo nuevo cobra una dimensión que solo se puede experimentar a través de la obra salvífica de nuestro Señor Jesucristo.

A) Lo viejo se achica y pasa…

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. 2 Corintios 5.17

Por mucho tiempo, para mi Dios había sido un concepto, tenía que ver con una serie de rituales, cumplimientos y exigencias religiosas para expiar mi culpabilidad, nada tenia sentido, todo me resultaba “cosas” de personas mayores. En mi niñez y adolescencia se me hacia muy difícil relacionarme con un concepto, hasta que me encontré con Cristo y todo cobró una nueva dimensión que solo podemos explicarlo por la fe.

El apóstol Pablo antes de su conversión, la idea que tenía de Cristo era «la de la mentalidad rabínica» (Gutiérrez). Ahora ve a Cristo como a la Cabeza de la nueva humanidad, y a los creyentes como a miembros de dicha Cabeza. En esta nueva visión, Pablo no excluye a nadie de la novedad que la Obra de Cristo ha inaugurado: Todo ser humano entra potencialmente en la órbita de la redención, por eso, ha de predicarse el Evangelio a toda criatura (Mr. 16:15, 16), no viendo a la gente por lo que es sino por lo que puede llegar a ser en Cristo. El Universo entero tiene su centro en Cristo (Ef. 1:10). La redención adquiere carácter «cósmico» Ro. 8:19–22. «De forma que si alguno está en Cristo, está creado de nuevo. ¡Lo viejo pasó! ¡Ha venido lo nuevo!» (Francisco Lacueva)

Recuerdo muy bien el momento de aquella decisión transcendental en mi vida, cuando estando en un campamento de Palabra de Vida en Argentina el predicador después de exponer el evangelio de las buenas noticias dijo: Jesús te ama, Jesús te ama, sentí por primera vez que alguien me aliviaba la carga por mis pecados, me sentí perdonado, limpio y con una convicción de paz por la sangre preciosa de Cristo… todo había cambiado radicalmente en mi ser en aquella noche, las cosas viejas habían pasado y lo nuevo no solamente que estaba allí sino que había un deseo profundo e inexplicable por conocer al autor de esa salvación… de repente el pasado se hizo insignificante y lo nuevo cobró otra dimensión.

B) Lo nuevo se dimensiona y queda…

Han venido a ser nuevas, flamantes, lozanas, para quedarse asíRobertson, A. T. (2003).

La transformación llevada a cabo en la vida del pecador, que ahora está en Cristo, es ejemplo de una nueva creación. Esta “novedad” se ve tanto en su cambio de perspectiva en cuanto a los demás (vers. 16), como en el cambio de una vida centrada en sí mismo a una vida de interés en otros. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Col 3:8–14.

Es interesante que en los comienzos de la iglesia, el mayor precio a pagar que un cristiano enfrentaba, era la de abrazar una fe singular y exclusivista frente a un gigante como el Imperio Romano con un pensamiento pluralista y liberal. Fue una generación de creyentes dispuesto a darlo todo, un liderazgo autentico, fundamentado en la fe apostólica. Pero me pregunto ¿no es esto lo que hoy vivimos como iglesia?, por supuesto que si, vemos como la iglesia y el liderazgo local nos enfrentamos a un nuevo «imperio romano pluralista», que comparándolo con el del primer siglo, la diferencia radica en que se ha modernizado.

Mi mayor temor al ver esta nueva generación y el liderazgo de estos dias, es que estamos formando creyentes adaptados al nuevo imperio, saturados de un sin numero de pensamientos liberales, donde el @trendingtopic es «siente y existe»,  jóvenes que pasan sus dias en nuestras iglesias matando el tiempo hasta la mayoría de edad, y luego es seguir muriendo espiritualmente…quizás porque nunca fueron «SAZONADOS CON EL EVANGELIO DE CRISTO», nunca disfrutaron y experimentaron la nueva vida que Jesus les ofrece… simplemente han vivido con el piloto automático que la religion de sus padres les ha enseñado.

Como dice A.T. Roberson lo nuevo vino para quedarse, pero hay una generación que se va de nuestros agapes y se pierde por este mundo porque nunca nacieron de nuevo, nunca fueron sazonados con las cosas eternas, han pasado su niñez y adolescencia entre las actividades de la iglesia y los cultos hechos a la estatura y la medida de cada denominación, ¡literalmente lo digo!… los hemos aburrido, pensando que tenerlos en las actividades era sinónimo de seguridad. Se han hecho mayores, y su autonomía HOY está marcada por un pensamiento plural y liberal, el cual nunca fue sazonado con lo singular del evangelio por miedo a perderlos…vaya paradoja, cuando lo nuevo en Cristo debería haber dimensionado sus vidas, solamente vemos que se ha encogido en términos de fe, y hoy en sus vidas adultas son creyentes lejos del Señor o simples asistentes de domingo.

Me gustaría llevarte en tu pensamiento aquella experiencia inolvidable del volver a los comienzos de tu fe, como sucedió en mi propia vida, regresar en tu pensamiento al barrio donde nacisteis, ver las rejas, las puertas y lugares que recorristeis en tu niñez hasta que el evangelio llegó a tu vida, y preguntarte ahora mismo ¿Puedo decir que en Cristo mi vida ha cobrado otra dimensión? ¿Lo identifico como algo nuevo y sobrenatural? ¿Hay otros que pueden verlo? ¿Me conocen en mi barrio como una persona de fe singular?

Quizás es hora de preguntarse si somos demasiado evangélicos como cualquier otra religión, para que el mundo pueda ver la nueva vida en Cristo en nuestro andar diario.

Bibliografía:

Biblia BTX.

Biblia de Estudio Ryrie, ampliada.

Comentario Bíblico Matthew Henry.

Comentario al Texto griego del Nuevo Testamento.

Fuente:

www.biblegateway.com

5 comentarios sobre “Todo se dimensiona

  1. Genial reflexión y realidad de muchos. Increíble ver como el evangelio transforma vidas y las «sazona» para darles otra nueva dimensión, fuera de lo común, fuera de lo normal, rompiendo los esquemas que este mundo nos vende, pero con una vida llena y completa por la gracia y para la gloria de Dios. Gracias por tu ministerio, ejemplo y amistad!

    1. Gracias Oriol por tu ayuda y amistad, haberte conocido en tu adolescencia en nuestra llegada a Cataluña y ver todo lo que Dios hace en ti… me anima el alma por la dimensión que a cobrado Su Gracia en tu propia vida! Andavant Noi.

  2. «Si alguno está en Cristo, lo viejo se achica y lo nuevo cobra una dimensión que solo se puede experimentar a través de la obra salvífica de nuestro Señor Jesucristo.» esta frase me quedo dando vueltas en la cabeza. Me ha hecho reflexionar mucho en lo que tengo, a Cristo, y que cuando el esta primero el resto se achica. Que aburrida se torna la vida cuando el resto de las cosas que hacemos se tornan mas grandes que Cristo. Gracias por tus palabras amigo. Gracias compartir!

  3. Muy bueno lo escrito aquí Sergio,y no es como dicen en este país «chupar las medias» enserio me llegó profundamente y me hizo acordar de mí llegada hace muy poquito a Jesús y también el recorrer mi barrio un abrazo!!!

  4. Cuando vivía en Chile conocí a Sergio y fui testigo presencial de una vida sazonada .Dios nos llevó por diferentes caminos ,hoy él está en España siendo un instrumento de Dios para impactar al mundo y yo casado ,tenemos 2 hijos y somos Misioneros en nuestro hermoso país Argentina……bendiciones

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